§ 48. Antes que pasemos de aquí, nos pareció tratar de las jornadas que vinieron haciendo los chichimecas desde que desembarcaron, o pasaron aquel pasaje del agua y río o estrecho de mar, el año que tienen los naturales por su cuenta que dicen de esta manera: año de cinco tochtli llegaron a las Siete Cuevas y de las Siete Cuevas vinieron a Mazatepec, en cuya provincia dejaron a Itztotli y a Xiuhnel, personas principales.

§ 48. Antes que pasemos de aquí, nos pareció tratar de las jornadas que vinieron haciendo los chichimecas desde que desembarcaron, o pasaron aquel pasaje del agua y río o estrecho de mar, el año que tienen los naturales por su cuenta que dicen de esta manera: año de cinco tochtli llegaron a las Siete Cuevas y de las Siete Cuevas vinieron a Mazatepec, en cuya provincia dejaron a Itztotli y a Xiuhnel, personas principales.

§ 1. También dicen que Quetzalcohuatl nació de (…) linaje de los tlaxcaltecas e que pasó con ellos por aquel estrecho de que tienen noticia que vinieron, o que, viniendo por el camino, nacieron él y Camaxtle, dios de los tlaxcaltecas…

§ 49. Y de esta provincia de Comallan vinieron a la provincia de Culhuacan y a Teotlacochcalco y a Teohuitznahuac: aquí quisieron flechar y matar a una señora cacica que se llamaba Cohuatlicue, señora de esta provincia, a la cual no flecharon, antes hicieron amistades con ella y la hubo por mujer Mixcohuatl Camaxtle, y de esta Cohuatlicue y Mixcohuatl Camaxtle nació Quetzalcohuatl; por cuya causa y razón dejo atrás declarado, que aunque Quetzalcohuatl dijo que vino por la parte del norte y por Pánuco, y de Pánuco por Tulantzinco y por Tula donde tuvo su habitación, todos vinieron estos por la vía del poniente.

§ 20. Habiéndose poblado México y toda su comarca y redondez de la laguna, a cabo de tanto tiempo vinieron los ulmecas, chalmecas y xicalancas, unos en seguimiento de otros. Y como hallasen toda la tierra ocupada y poblada, determinaron de pasar adelante a sus aventuras, y se encaminaron hacia la parte del volcán y faldas de la Sierra Nevada, donde se quedaron los chalmecas, que fueron los de la provincia de Chalco, porque quedaron en aquel lugar poblados. Y los ulmecas y xicalancas pasaron adelante, [a]travesando los puertos y otros rodeándolos, hasta que vinieron a salir por Tochimilco, Atlixco, Calpan y Huexotzinco, hasta llegar a la provincia de Tlaxcala.

§ 25. Asímismo hubo otra de los propios olmecas, xicalancas y zacatecas, cuyo caudillo de ellos fue uno que llamaban Coxana tecuhtli, que según parece, estos primeros pobladores vinieron en tres legiones de las Siete Cuevas, que unos y otros eran de un lenguaje y de una misma disposición y traza, los cuales tuvieron poblada más de cuatro leguas de tierra en diversos lugares de esta provincia, cuyos edificios son conocidos aunque deshechos y arruinados. Y estos se pueden tener por los primeros pobladores de esta provincia de Tlaxcala, que poblaron sin defensa ni resistencia alguna, porque hallaron estas tierras inhabitadas y despobladas.

§ 62. El año de dos Calli llegaron los ejércitos de los chichimecas de Poyauhtlan a la provincia de Amaquemecan, que fueron los que tomaron la derrota de los puertos, acá de la Sierra Nevada, hacia las provincias de Tlaxcallan y Huexotzinco y Chololan y Quauhquechollan, los cuales vinieron rodeando por las faldas del volcán hacia Tetella y Tochimilco y Atlixco, Cohuatepeque y Tepapayecan (…)

§ 67. Después de haber echado de sus tierras a los xicalancas chichimecas y zacatecas, como en efecto lo hicieron, y les quitaron las tierras que poseían y se fueron a poblar a otras partes. Y después de esta destrucción, se vinieron poblar muy despacio y de propósito esta provincia de Tlaxcalla. Y entraron poblando por un lugar de esta provincia que se llama Acallan y Yacacuanac y Cohuazacapechpan adonde hallaron a Tlalchiyach y Aquiyach, los cuales les dijeron que no tenían que parar allí, que aquellos términos habían ganado ellos y adquirido por términos de la provincia de Cholollan, y toda la sierra de Matlalcueye, que es la que llaman sierra de Tlaxcallan.

§ 68. (…) Y éstos llegaron después que rodearon todas estas tierras, después de la división que hubo en Teyacac, en ciento y veinte días, y llegaron a la sierra alta de Tepeticpac, que es en esta ciudad de Tlaxcalla, en el propio año de cinco pedernal (...) pues habían venido a poblar… poblaron las sierras de Tepeticpac, fue llamada Texcalticpac, y de Texcalticpac Texcalla, y de Texcalla, Tlaxcalla.

§ 82. (…) Y en aquella sazón, los chichimecas no se sacaban sangre, ni se sacrificaban las carnes, solamente ofrecían papel blanco cortado y perfumes odoríficos, y codornices, culebras y conejos, los cuales animalejos mataban y sacrificaban ante su ídolo Camaxtle. Ansimismo le ofrecían abrojos y el picietle.

§ 94. Hácese en esta historia, memoria de dos batallas, las más famosas, crueles y lamentables que en el mundo han pasado, que fue la una la de Poyauhtlan, orilla de la laguna desde Cohuatlichan hasta Chimalhuacan que pasó el año de un conejo, y la segunda y última, fue la de Texcalticpac, que pasó el año de nueve pedernal, memorado por el dicho Tequanitzin.

muy principal hombre y sabio de la cabecera de Quiahuiztlan, de quien el día de hoy hay sucesores y descendientes en la ciudad de Tlaxcalla, reputados por muy principales en la república de ella. Y como tal persona que fue la de Tequanitzin Chichimecatecuhtli, dejó en memoria estas dos guerras como hombre de fe y crédito; donde sus historias son tan celebradas y tenidas, inmortalizando la fama de sus antepasados, eternizando su memoria entre los vivos, desde los siglos pasados, presentes y advenideros.

§ 96. Finalmente, tuvieron paz con todas estas gentes de estas provincias y naciones muchos tiempos, sin tener ninguna refriega, y se trataban y contrataban con toda pacificación y amistad. Y habiendo este asiento y conformidad universal, tuvieron lugar de hacer sus poblaciones y repartimientos de tierras y provincias, haciendo sus límites y mojoneras de lo que cada provincia había de tener, para lo cual señalaban ríos y sierras y cordilleras de serranías grandes, haciendo sus compartimientos según y cómo y de la manera que cada legión y capitanía lo merecía o le había caído en suerte, poblando en las mejores partes que podían, y según sus méritos y deméritos, o calidades de personas.

§ 128. Principio y origen del señorío y reino de Tlaxcala y de los primeros fundadores. La primera fundación fue la cabecera de Tepeticpac, la cual fundó y pobló el único señor y rey llamado Culhua Quanez, que fue el primer señor de los teochichimecas que quiere tanto decir como divinos teochichimecas texcaltecas, venidos de las partes del poniente en cuanto a nuestro centro, de muy lejanas partes desde las Siete Cuevas, pasando grandes desiertos y montañas, ciénegas y ríos y otros trabajos y peregrinaciones.

§ 129. La cabecera de Ocotelulco. Llegados que fueron los teochichimecas los segundos pobladores de estas tierras y de la provincia de Tlaxcalla, según sus historias antiguas, porque echaron [F. 46 v.] de ellas a los ulmecas y xicalancas, luego que Culhua Quanez pobló en Texcalticpac, partió con un hermano suyo, hizo división de la tierra nuevamente poblada y ganada, dándole el señorío de toda la mitad de ella para que en ellas poblase sus parientes y amigos y conmilitones suyos, como en efecto pobló con gran pujanza y poder poniendo sus leyes y estatutos como señor absoluto y poderoso, el cual fue llamado Cuicuitzcatl teochichimecatl haciendo su fundación en Ocotelulco, en la casa antigua llamada Tecpan que quiere decir los palacios reales, y alcázar y casas del señorío.

§ 133. La cabecera de Quiahuiztlan llamada Tlapitzahuacan, se gobernaba por elección porque eran muchos señores deudos hijos de hermanos, y por evitar discordias, se elegía por ellos el que los había de gobernar, y estos gobiernos eran de por vida. La fundación de este señorío y cabecera fue la última de las cuatro de esta ciudad, que fueron los postreros que llegaron y vinieron en demanda de los demás.

§ 135. Habiendo tratado de las tres cabeceras y de su principio, nos resta decir de la fundación [y] principio de la cabecera de Tizatlan (…). Y el primer poblador y fundador de esta casa y señorío fue llamado Xayacamachan Tzonpane Tepolohua tecuhtli (…), sucediendo en el señorío y mando de aquella cabecera Zozoc Yaotequihua Aquiahuacatl, que después de sus días sucedió en el señorío Aztahua Tlacaztalli tecuhtli, y de éste sucedió otro Xayacamachan Tlacazcaltecuhtli y de este sucedió Xicotencatl, hijo de Aztahua, en cuyo tiempo vino el marqués…

§ 138. Los capitanes famosos y muy diestros en la guerra que llevó Fernando Cortés a la guerra de México, hijos de señores y hombres de cuenta y calidad [F. 48 r.] son los que siguen: primeramente de la cabecera de Ocotelulco, salieron Tecohuani tecuhtli, Acxotecatl, Cehecatecuhtli Tecpanecatl, Tenamazcuicuiltecuhtli señor de Topoyanco, Calmecahua tecuhtli, Petlazoltzin tecuhtli; de la cabecera de Q[sobre el renglón: u]iahuiztlan salieron Quanaltecatl tecuhtli, Quauhquentzin, Tepultzin, Tlachpanquizcatzin, Chichimecayaotequihua, Tepalnencatzin, Temaxahuitzin, Omemani, Nezahualcoyotzin, Cocomitzin, Acxotecatl, Tziuhcohuacatl, Quauhta-palcatzin, sin otros muchos que con la variedad de los tiempos se han olvidado sus nombres antiguos.

§ 142. De cada casa de éstas y cabecera, procedían otros muchos tecuhtles mayorazgos, que quiere decir caballeros y señores, y otras casas que llaman pilcales, que es como decir casas solariegas de principales hombres hidalgos, en lo cual se tenía particular cuenta, porque los descendientes [F. 48 v.] de éstos son estimados por hombres calificados.

§ 145. Y así poblada la muy insigne y no menos que leal provincia de Tlaxcalla, tuvieron paz y concordia con todas las provincias comarcanas grandes tiempos (…), porque iban a contratar a todas partes, de una mar a otra, de la del sur a la del norte, y de levante y poniente… finalmente, de estas tierras traían oro, cacao, algodón y ropa, miel y cera, plumería de papagayos y otras riquezas que mucho estimaban.

§ 146. En tanta manera, que vino a ser el reino de Tlaxcalla uno de los mayores reinos que hubo en estas partes del Nuevo Mundo, gobernado por los cuatro señores de las cuatro cabeceras…

§ 148. (…) y de aquí tuvo principio de ser único señor el reino mexicano; y como a Ahuitzotzin le sucediese Axayacatzin, único señor de México, pretendió hacer lo propio que hizo su antecesor Ahuitzotzin, que fue de ir ensanchando su reino con ánimo de conquistar todo el mundo, y cuanto hallase por delante para ser señor y universal rey de todo este Nuevo Mundo.

§ 152. Más como los de Tlaxcalla viesen que de todo punto se declaraba la enemistad contra ellos de parte de los tenuchcas (…). Y puestos en esta controversia, enviaron a los príncipes mexicanos con embajadores, que cuál había sido la causa que contra ellos se tratase guerra, no habiendo dado ocasión para ello, ni que sus gentes fuesen maltratadas de los suyos, estorbándoles sus contrataciones y quitándoles sus mercaderías, haciéndoles otros desafueros y malos tratamientos.

§ 153. Fue y les respondido por los tenuchcas “que el gran señor de México era señor universal de todo el mundo y que todos los nacidos eran sus vasallos, y que [a] todos los había de reducir a sí para que le reconociesen por señor, y que los que no le quisiesen reconocer por tal y dalle la obediencia por bien, que los había de destruir y asolar sus ciudades y provincias hasta los cimientos y poblallas de otras nuevas gentes. Por tanto, que procurasen de tenelle por señor, y sujetársele pagándole tributo y parias, como las otras provincias y reinos hacían, y que si por bien no lo hiciesen, que vendría sobre ellos”.

§ 154. A lo cual respondieron los embajadores de Tlaxcalla: “Señores muy poderosos, Tlaxcalla no os debe vasallaje, ni desde que salieron de las Siete Cuevas, jamás reconocieron con tributo ni pecho a ningún rey ni príncipe del mundo, porque siempre han conservado su libertad; y como no acostumbrados a ésto, no te querrán obedecer, porque antes morirán que tal cosa como ésta consentir…

§ 155. Sabido por los de Tlaxcalla la ambiciosa respuesta de los tenuchcas, desde allí en adelante vivieron sobre el aviso para resistir cualquier adversidad de fortuna que les viniese; y como hubiesen los mexicanos tenuchcas sujetado la mayor parte de este Nuevo Mundo, y que no tuviesen ya que ganar desde la mar del sur a la del norte y todo lo tuviesen por suyo, procuró muy a su salvo tomar la provincia de Tlaxcalla y sujetalla, así como habían hecho con las demás [margen derecho: con halagos y engaños]; y ansí los mexicanos con ánimo denodado, les dieron tantos reencuentros y escaramuzas, hasta que los vinieron a acorralar dentro de pocos años en sus propias tierras y provincia. Donde los tuvieron cercados más de sesenta años, necesitándolos de todo cuanto humanamente les pudieron necesitar, porque no tenían algodón con que se vestir, oro, ni plata con que se adornar, ni plumería verde ni de otras colores para sus galas, que es la que más estimaban para sus divisas y plumajes, ni cacao para beber, ni sal para poder comer.

§ 156. (…) Puestos en este cerco, siempre y de ordinario tenían crueles guerras acometidas de todas partes, y como no tuviesen los mexicanos otros enemigos, ni más vecinos que a los de Tlaxcalla, siempre y a la continua se venían gentes a retraer y a guarecer a esta provincia, como hicieron los xaltocamecas y otomis y chalcas, que por rebeliones que contra los príncipes mexicanos tuvieron, se vinieron a sujetar a esta provincia, donde fueron acomodados y recibidos por moradores de ella, dándoles tierras en que viviesen, con cargo que los habían de reconocer por señores pagándoles tributo y terrazgo, demás y allende que habían de estar a la continua en arma y sobre el aviso por defendedores de sus tierras, porque los mexicanos no les entrasen por alguna parte y les ofendiesen, lo cual guardaron y prometieron de no lo quebrantar, so pena de ser traidores.

§ 174. Habiendo como referido tenemos continuas guerras entre los tlaxcaltecas y mexicanos, siempre y de ordinario había combates, reencuentros y escaramuzas, lo uno por ejercitar la milicia, lo otro por si en algún tiempo Motecuhzomatzin los pudiera sujetar y hacellos sus tributarios, (…) lo otro por donde se entiende que la enemistad que se tenían era mortal y terrible, pues jamás trabaron parentesco ninguno los unos con los otros, ni por casamientos, ni por otra vía alguna la quisieron, antes les era odioso y aborrecible el nombre de mexicanos, y a los mexicanos el nombre de tlaxcaltecas…

§ 178. Acaeció en los tiempos que ya los españoles se acercaban su venida y aún quieren decir que aquel propio año prendieron los de Huexotzinco uno de los más valientes indios que entre los t1axcaltecas hubo, que se llamó Tlalhuicole, que quiere decir el de la divisa de barro (…). Este fue tan esforzado y valiente, que en sólo oír su nombre sus enemigos huían de él. (…) Finalmente, que al cabo de muchas hazañas y buenos hechos que hizo, le prendieron los huexotzincas atollado en una ciénega, y por gran trofeo le llevaron enjaulado a presentalle a Motecuhzoma (…) y ansí fue, que hecha una muy gruesa armada por los mexicanos, el dicho Tlalhuicole prisionero de Tlaxcallan, se le encargó por parte de Motecuhzoma la mayor parte de esta armada, para hacer esta tan famosa entrada a los michhuacanenses, la cual se hizo con innumerables gentes (…) Tlalhuicole hizo por su persona grandes hechos y muy temerarios, ganó entre los mexicanos eterna fama de valiente y extremado capitán.

§ 181. Venido de esta guerra de Michoacan, Motecuhzoma le dio libertad para que se volviese a su tierra libremente, o que se quedase por su capitán, el cual no quiso aceptar lo uno ni lo otro; lo uno, no quiso quedar por capitán de Motecuhzoma, por no ser traidor a su patria (…) Y ansí, pidió a Motecuhzoma (…) morir como lo acostumbraban hacer con los valientes hombres (…) atado en la rueda del sacrificio con mucha solemnidad, según sus ceremonias; peleando atado mató más de ocho hombres e hirió más de otros veinte antes que le acabasen de matar…

§ 186. La Sierra Nevada de Huexotzinco y el volcán, los tenían por dioses y que el volcán y la Sierra Nevada eran marido y mujer. Llamaban al volcán Popocatepetl y a la Sierra Nevada Yztaccihuatl, que quiere decir la sierra que humea y la blanca mujer.

§ 226. (…) Ya dejamos referido cómo la lengua mexicana es la más amplia que se halla en estas partes, y la más casta y pura, porque no se aprovecha de ninguna extraña, y cómo las otras extrañas se aprovechan de ella en muchos vocablos. Tenían los naturales en su antigüedad adagios, proverbios y preguntas a manera de enigmas y adivinanzas muy compuestas en su lengua; hablaban en jerigonza: usan de cuentos risueños, son muy grandes fabuladores, y tienen sus fines y sentidos para doctrinarse, y otros muchos entretenimientos.

§ 236. (…) Y fue que diez años antes que los españoles viniesen a esta tierra, hubo una señal que se tuvo por mala abusión, agüero y extraño prodigio, y fue que apareció una columna de fuego muy flamífera (…) hubo otras en esta provincia de Tlaxcalla antes de la venida de los españoles, muy poco antes. La primera señal fue que cada mañana se veía una claridad que salía de las partes de oriente, tres horas antes que el sol saliese, la cual claridad era a manera de una niebla blanca muy clara, la cual subía hasta el cielo, y no sabiendo qué pudiese ser ponía gran espanto y admiración. Veían otra señal maravillosa, que se levantaba un remolino de polvo a manera de una manga, la cual se levantaba desde encima de la sierra de Matlalcueye, que llaman agora la Sierra de Tlaxcalla, la cual manga subía en tanta altura, que parecía que llegaba al cielo. Esta señal se vio muchas y diversas veces más de un año continuo, que ansimismo ponía espanto y admiración.

Veían otra señal maravillosa, que se levantaba un remolino de polvo a manera de una manga, la cual se levantaba desde encima de la sierra de Matlalcueye, que llaman agora la Sierra de Tlaxcalla, la cual manga subía en tanta altura, que parecía que llegaba al cielo. Esta señal se vio muchas y diversas veces más de un año continuo, que ansimismo ponía espanto y admiración.

§ 248. Vista por los naturales llegada de gente tan extraña, y una cosa no vista ni oída, ¿quién podrá pensar ni imaginar las alteraciones y temores y gran espanto que en el mundo hubo? porque, como los indios de Cempualla viesen navíos tan grandes y gentes tan contraria a su natural y nación, no pensaron ni entendieron sino que eran los dioses que habían bajado del cielo, y ansí con tan extraña novedad, voló la nueva por toda la tierra con poca o mucha poblacidad, como quiera que fuese, al fin se supo de la llegada de tan extraña y nueva gente, especialmente a México, donde era la cabeza de este imperio y monarquía.

§ 254. Dejando Cortés gran recado de su gente en Cempohuallan, determinó de caminar y venir en demanda de la provincia de Tlaxcalla…

§ 262. Habiendo pues tomado Cortés la razón de toda la tierra, y de la grandeza y majestad de Motecuhzomatzin y de sus contrarios estando en Cempohuallan, escribió una carta a la provincia de Tlaxcalla a los cuatro señores de ella, diciéndoles cómo él había llegado a esta tierra con gran deseo de vellos y conocellos y ayudalles en todos sus trabajos y necesidades; que bien sabía estaban apretados y opresos de las grandes tiranías de los culhuas mexicanos, y que él venía en nombre de un gran señor que se llamaba el emperador don Carlos…

§ 267. Mas sabido por los de Tlaxcalla, les fue mandado y enviádoles mensajeros, los cuales fueron Coztomatl y Tolinpanecatl que no los enojasen, e que los dejasen pasar por donde quisiesen. Y ansí fue que habiendo estado algunos días en este pueblo de Tecohuactzinco, se movieron de allí y se vinieron a Tlaxcalla, donde el gran señor Xicotencatl recibió a Cortés de paz y a sus compañeros, cuyo recibimiento fue el más solemne y famoso que en el mundo se ha visto ni oído…

§ 276. Y ansí fue que el buen Xicotencatl dio una hija suya, hermosa y de muy buen parecer, a don Pedro de Alvarado por mujer, que se llamó doña María Luisa Tecuilhuatzin, porque en su gentilidad no había más matrimonio del que se contraía por voluntad de los padres, y ansí daban sus hijas a otros señores, que aunque se usaban muchas ceremonias de sus ritos gentílicos, como atrás lo dejamos declarado, los señores absolutamente tomaban las mujeres que querían, y se las daban como a hombres poderosos; y por esta orden se dieron muchas hijas de señores a los españoles, para que quedase de ellos casta y generación por si se fuesen de esta tierra.

§ 277-280. Llamaron los naturales a Hernando Cortés chalchiuh capitán, que quiere decir tanto como si dijésemos capitán de gran estima y valor, y (…) habiéndose congregado los cuatro señores de las cuatro cabeceras y demás principales y caciques, procuraron de tratar con Hernando Cortés (…), diciéndole de esta manera: (…) ¿qué es lo que buscáis y lo que queréis? ¿qué es vuestro designio y principal propósito, y a qué habéis venido a nuestras tierras? (…) o si sois dioses y de qué partes del mundo sois venidos y a dónde vais…

§ 280-283. A las cuales razones que Xicotencatl y Maxixcatzin hubieron hablado, respondió Cortés mediante y por lengua de Malintzin y de Jerónimo de Aguilar, diciendo a los cuatro señores de las cuatro cabeceras: (…) Habéis de saber que mis compañeros y yo somos venidos de muy lejanas partes y de tierras muy remotas y apartadas de éstas (…) y después de esto vengo a ayudaros y a dar muy cruda guerra a Motecuhzoma vuestro capital enemigo, y vengar vuestras injurias, en cuya venganza y castigo veréis que mi amistad es firme y muy verdadera, para que después de vengados de vuestros crueles adversarios y enemigos, vivir con descanso entre vosotros, sin jamás desampararos.

§ 351. En este tiempo vinieron embajadores mexicanos de parte de aquella república, con muy grandes partidos y promesas a los cuatro señores de Tlaxcalla, como atrás dejamos referido, en que fuesen contra los españoles y los matasen, e que no tomasen su amistad.

§ 352. Habiendo pasado esto, y viendo el rigor del tiempo y la guerra trabada con los mexicanos, conociéndolos por hombres falsos y de poca fidelidad, no se les admitió su demanda ni crédito de lo que pedían, y ansí la mayor parte de la gente y estado de la república siguió la opinión y parecer de Maxixcatzin…

§ 358. Acabada esta plática y razonamiento, Hernando Cortés afirmativamente prometió a los tlaxcaltecas, que si dios nuestro señor le daba victoria, tendrían parte de todo lo que conquistase, ansí de despojos de oro y otras riquezas de todas las provincias y reinos que se ganasen y conquistasen, particularmente la ciudad de Cholula y provincia de Huexotzinco y Tepeyacac…

§ 360. Hecha y acabada esta jornada con tanta voluntad y brevedad y puesto en razón y acabados todos los negocios, Hernando Cortés hizo llamar a consulta de guerra, sobre qué se ordenaría y qué designio se tomaría para tomar a México.

a lo cual fueron llamados los cuatro señores de las cuatro cabeceras, Xicotencatl, Maxixcatzin, Citlalpopocatzin, Tlehuexolotzin, y a otros muchos caciques y señores y principales y capitanes afamados de este reino. E habiéndoles dado cuenta de la determinación que tenía Hernando Cortés, y de poner en ejecución la tomada de México para asolalla y destruilla y que convenía mucho hacer bergantines para dar guerra a los de México por agua y por tierra: y ansí se hicieron trece bergantines en el barrio de Atempa, junto a una ermita que se llama San Buenaventura, los cuales hizo ... y otro Martín López uno de los primeros conquistadores y le ayudó Neguez Gómez...,

y después de hechos por orden [de] Cortés y probados en el río que llaman de Tlaxcalla Zahuapan, que se atajó para probarlos los bergantines y los tornaron a desbaratar para llevarlos a cuestas sobre hombros de los de Tlaxcalla a la ciudad de Tetzcuco, donde se echaron en la laguna, y se armaron de artillería y munición.

§ 362. (…) De manera que dichas estas palabras y otras muchas que para el tiempo y ocasión en que estaba le convino decir, a lo cual dicen los naturales de Tlaxcalla que le respondieron los cuatro señores de las cuatro parcialidades resolutamente que la guerra se comenzase como mejor le pareciese y él ordenase; que ellos le ayudarían e irían con él y le seguirían, atribuyéndose a sí propios la gloria de esto y de la orden que en todo se dio para la guerra.

§ 365. Habiéndose ganado y conquistado la ciudad de México (…) luego se entendió en la pacificación de todo el reino, y reformación de ella, y en la reedificación y población de la insigne y más que opulenta ciudad de México, y que aquella antigua república que tan deshecha y destruida había quedado con las guerras pasadas.

§ 381. Y con esta orden como está dicho, dende allí en adelante se tuvo muy gran cuenta y cuidado de nuestros españoles y daban cuenta los naturales de ellos adonde quiera que iban, entregándolos al pueblo donde llegaban y traían razón adónde quedaban, trayéndolos retratado de la edad que era, y si iba a pie o a caballo y los vestidos y ropaje que llevaba, de qué colores era y manera de su traje. De suerte que desde allí en adelante faltaban muy pocos o casi ninguno, si no eran los que salían de México a Guatemala, Chiapa, Honduras y a Nicaragua, y a tierras remotas que aún estaban de guerra y por pacificar.

§ 383. Lo cual dio en estas Hernando Cortés (…) enviando desde esta ciudad a todas las provincias, reinos y señoríos de Motecuhzoma, personas principales a que las pacificasen, y gobernasen y poblasen de españoles; como fue al reino de Michhuacán a Juan de Saucedo el Romo; y a Guatemala a don Pedro de Alvarado; y a la provincia de Pánuco a Gonzalo de Sandoval; y a Yucatán y Tabasco, Campeche y Champoton a don Francisco de Montejo; y Chiapa a Juan de Mazariegos…

§ 385. Salió Nuño de Guzmán de la ciudad de México para la guerra y conquista de Xalixco (…) con grandes ejércitos de indios de México y de Tlaxcalla y otras tierras y de españoles que llevó consigo con que conquistó la provincia de Xalixco y Centicpac y a Chiametla y a Tonalla y Culhuacan…

§ 386. En este lugar trataremos breve y sumariamente de las grandes contiendas y alteraciones que resultaron en la ciudad de México, de la jornada que hizo Hernando Cortés a las Higueras…

§ 393. Pretendió tras esto hacer la navegación de la Especiería, que en aquella sazón los llamaban los Malucos y tierra firme de la gran China, como en efecto armó contra aquella tierra y fue general de aquella armada Alvaro de Saavedra Cerón y fue por maestre y piloto uno que se llamó el maestre Corzo, que fue uno de los que pasaron con Magallanes, el estrecho que agora llaman de Magallanes. Y esta fue la primera navegación que se hizo de esta tierra para las Islas que agora llaman Felipinas, que fue la segunda navegación que se hizo por la Mar del Sur desde esta Nueva España en tiempo de Fernando Cortés, la cual armada se perdió y vinieron a remanecer algunos de los nuestros a la gran India de Portugal.

§ 395. Y estando Fernando Cortés en demanda de la California como dejamos referido, llegó de España don Antonio de Mendoza por virrey de esta Nueva España…

§ 410. Asimismo durante la gobernación de don Antonio de Mendoza, envió por socorro el licenciado de la Gazca de los reinos del Perú, a que don Antonio se le enviase de la Nueva España más de seiscientos hombres, lo cual se hizo con gran puntualidad. Y salió de esta tierra la más lucida gente que ha habido en ella e iba por general don Francisco de Mendoza su hijo y por su maese de campo Cristóbal de Oñate…

§ 413. Y en su tiempo se comenzaron los obrajes de paños y sayales, y el trato de las lanas fue en muy gran crecimiento, porque los indios comenzaron a vestirse de mantas de lana y otras cosas que labraban de ellas; y se comenzaron las labores de trigo y estancias, y se repartieron muchas tierras; para todo dio mucho favor y ayuda; y se comenzaron a descubrir muchos veneros de oro y plata, fierro y cobre…

§ 439. En el año de mil y quinientos y setenta y seis sobrevino a toda esta tierra una muy grande pestilencia y mortandad en los naturales de ella, que duró tiempo de más de un año que arruinó [y] destruyó la mayor parte de la Nueva España, que casi quedó despoblada de indios.

§ 444. Solamente pasaremos sucintamente por algunas cosas curiosas… La grana cochinilla es de color de purpurea roja colorada, de color de sangre; algunas gentes la llaman carmín y otros carmesí, color que los indios tenian en su antiguedad en muy gran estimacion para teñir ropajes y pelos de animales de liebres y de conejos, porque no alcanzaban seda ni la conocían, ansí no tenian sino ropas de algódon y hilos y cosas de pluma según su modo antiguo, y después de la venida de nuestros españoles la han tenido y estimado en más por ser uno de los principales tratos de esta tierra para los reinos de Castilla. Habíala en esta tierra en la provincia de Tlaxcalla y era la mejor y mayor más ancha y de más tinta subida y fina. Habíala en la Misteca y en Calpan y Huexotzinco y en Tecamachalco, y aunque la había y hay en otras provincias de esta tierra, era de la grana silvestre como adelante diremos.

§ 485. Y esta que se tiene por buena, los naturales la labraban y cultivaban con cuidado y gran beneficio, la cual tenían en huertos cercados y guardados de sabandijas y musarañas que la dañifican y comen, con otros muchos contrarios. Plantábanla en esta forma, es un árbol grueso y feo, fofo de pie y de cepa; parda, y sus hojas anchas y gruesas, húmedas y aguañosas, a manera de la siempre viva, que cada hoja de este árbol que los naturales llaman nopalli [y] que los españoles llaman árbol de tuna o tunal, que es nombre tomado de los indios de la isla Española y Cuba, y en esta tierra se llama nohpalquahuitl y nopalli, y habiendo los españoles corrompido su propio nombre se llama nopal.

Y como vamos diciendo, cada hoja de este árbol nopalli será poco más de un palmo de largo y de ancho un jeme y de grosor un dedo; es verde y espinosa, de espinas recias y agudísimas, poco menores que una aguja de labrar. Sus espinas están en medio de la hoja del[a] tuna, por gran orden de naturaleza, a trechos pequeños y puestas de tres en tres juntas, son muy enconosas.

§ 486. Será este árbol de altor de más de un estado, es copado y tiene muchas ramas y es aparrado y gran ruedo; en algunas partes los hay y se crían más altos y los campesinos son de mayor altor que un hombre de a caballo, llevan unas tunillas mayores que un higo, son coloradilla y es, el fruto que dan estos nopales, tunas comestibles. Chapódanse estos árboles de dos a dos años y echan renuevo de hojas, en las cuales se cría la grana cochinilla, la cual es cosa viva, a manera del gusano de la seda en cuanto al sustento, porque se cría con este nutrimiento de la hoja del nopalli, porque no come otra cosa, y es su principal sustento y ansí por secreto de naturaleza cría en sí aquella color de sangre por la correspondencia que tiene de la fruta que es colorada y de color de sangre siendo todo el árbol y sus hojas verdes; diferentes de las tunas comestibles, de diversos y diferentes sabores y gustos y colores y olores, muy distintos de los nopales que crían esta grana cochinilla, y no como el fruto de las tunas comestibles que las tunas son de diversos sabores, colores y olores, porque las hay blancas y amarillas, coloradas, encardenadas, y entreveradas de blanco y colorado, dulces y agrias.

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Compendio de la Historia de Tlaxcala de Diego Muñoz Camargo | Silvia Aboytes Perete | 2013 |